sábado, 6 de diciembre de 2008

Articulo en "El Pais"




LUIS GÓMEZ 16/11/2008
2.500 canes han sido robados en tres años en España.
Las apuestas ilegales corroen este submundo.
De un tiempo a esta parte todo son malas noticias alrededor
del galgo español,animal hierático, de austera elegancia,
veloz y noble, en otros tiempos compañerode cacería de
reyes y caballeros. De la lectura de su coyuntura reciente
se desprende que aquellos ejemplares que dejan de ser
útiles acaban en la horca, en tanto que los más notables
son presa de los ladrones. Visto así, la vida del galgono
tiene término medio: o no vale un duro o vale tanto que
despierta la codiciade los asaltadores.Los abandonos y
ahorcamientos de animales inservibles para la caza que
desdehace años denuncian algunas protectoras de animales,
se les añade un crimen relativamente novedoso.
Algo más de 2.500 ejemplares han sido sustraídos a sus
dueños en los tres últimos años, según datos del Seprona,
para ser maltratados,explotados o vendidos en el mercado negro.
En el margen de este negocio aparece un escenario de apuestas
clandestinas en el mundo rural sobre actividades tan poco
escrupulosas como la pelea de animales.
Han coincidido dos operaciones de la Guardia Civil
(Operación Harry y Operación Clavijo) para traer a la superficie
un problema que tenía preocupados a parte de los 160.000
aficionados que se movilizan alrededor del galgo, agrupados
en cerca de 600 clubes. En apenas una semana, la actuación
policial dirigida desde las comandancias de Cuenca y Zamora
dio lugar a la detención de más de 40 personas en 17 provincias
españolas y a la recuperación de 216 galgos.
Las imágenes de estos animales circulan actualmente por páginas
y foros de Internet (entre ellas, YouTube) a la búsqueda de sus
propietarios legales. El galgo es la principal víctima de una actividad
delictiva poco conocida como es el robo de perros de raza, cuyas
estadísticas no son despreciables. Durante el año 2006 se denunciaron
3.229 hurtos en la demarcación de la Guardia Civil
(de ellos, en 1.282 se trataba de galgos), cifra que disminuyó ligeramente
en 2007 (de 1.955 denuncias, 661 correspondían a galgos).
Las consecuencias de esta epidemia de robos, como la califica el ex diputado
de Izquierda Unida Antonio Romero, reconocido aficionado al galgo,
se habían hecho notar en el sector. Un número muy alto de propietarios
han debido adoptar medidas de seguridad para proteger a sus animales.
La instalación de alarmas o la construcción de pequeños búnkeres
(así se denominan) para alojar sus mejores ejemplares estaba en su apogeo.
Sin embargo, las medidas no parecían desalentar a los asaltantes.
"Vivimos una situación de auténtico desamparo", reconoce Carlos Sanz,
presidente de la Federación Española de Galgos.
Había constancia de hurtos a la luz del día y asaltos en campo abierto a punta
de pistola."Tener un buen galgo se había convertido en una pesadilla.
Vivía con miedo, pendiente cada noche de cualquier ruido que se produjera
alrededor de la casa", explica Carlos, propietario de Harry,
hijo de un campeón de Castilla y León, cuyo robo hace más de un año permitió
abrir una investigación que ha dado origen a una operación policial bautizada
con el nombre de su perro."Mis perros tienen fama y me había gastado más de
6.000 euros en un sistema de alarma. Ya había sufrido dos intentos de robo.
Te asustas. Vives con miedo. Notas que te siguen.
Durante tres días observé cosas raras hasta que me robaron a Harry una noche:
hicieron un butrón en la pared para anular la alarma, me reventaron el búnker
y se lo llevaron. La suerte es que anoté la matrícula de alguno de los coches que
me seguían, y se trataba de gente fichada".La denuncia por el robo de Harry
llegó a la comandancia de Cuenca, donde se tenían noticias de otros robos. "
Es un tipo de hurto difícil de investigar porque se produce en zonas rurales,
poco habitadas, y está protagonizado por gente que se mueve mucho,
entre ferias y mercadillos", explica su comandante.
Decidieron destinar a la investigación buena parte de los escasos medios disponibles:
cuatro agentes. "Apostamos por conocer a fondo el ambiente que se movía alrededor
de los galgos para reunir información. Comenzamos por acudir discretamente a
cacerías y a campeonatos", cuenta el oficial. Esa fase de la investigación permitió
descubrir cómo alrededor del galgo se mueven intereses económicos nada despreciables.
El valor de un buen ejemplar puede llegar a los 30.000 euros, la monta de un semental
alcanza los 1.500 euros. El galgo español es un animal especialmente cotizado en países
europeos como Alemania y Reino Unido. Lo corrobora el ex diputado Antonio Romero:
"Se ha puesto de moda entre las clases más pudientes de Inglaterra tener un galgo español
y eso ha elevado su precio". Durante sus pesquisas, los agentes de Cuenca
detectaron individuos que se movían en el entorno de cada campeonato o
cacería para tomar nota de los mejores ejemplares, seguían a sus propietarios
hasta sus casas, vigilaban sus movimientos y su rutina, calculaban la mejor
manera de dar el golpe certero. Dieron con una red suficientemente organizada
como para operar en varias provincias y disponer de material para modificar la
identidad de los animales cambiándoles el microchip que llevan obligatoriamente
introducido en su cuerpo, y dotarles de un nuevo pasaporte.
La organización aceptaba encargos e incluso vendía animales en otras localidades, transportándolos mediante compañías de mensajería.Está por determinar a
cuánto ascendía el beneficio económico de la red desmontada por los agentes de
Cuenca. Cuando se decidió dar el golpe definitivo tuvieron que estudiar una
operación compleja para desarrollarla en nueve provincias españolas
(principalmente Albacete, Toledo y Ciudad Real, con ramificaciones en Jaén y Huelva).
La Operación Harry permitió recuperar un total de 188 galgos, una cifra muy
significativa. Había un problema secundario para la Guardia Civil: qué hacer
con estos animales. La Federación Española de Galgos decidió entonces invertir
20.000 euros de su presupuesto para recogerlos y depositarlos en un lugar
adecuado cuya ubicación no se ha desvelado para evitar precisamente que otros
asaltantes puedan interesarse por ellos.La investigación policial ha destapado
otras actividades de los delincuentes. Durante los registros se encontraron
armas de fuego; también otras especies como loros, palomos o gallos de pelea.
La información evidenció que todavía subsisten espectáculos poco recomendables
en el mundo rural, desde las carreras de galgos acompañadas de apuestas ilegales
hasta las peleas entre animales: algunos galgos, los menos afortunados, eran
destinados al adiestramiento de perros para el combate.
El golpe policial no ha erradicado el miedo generalizado, pero ha abierto un
debate interno en el sector: muchos propietarios piden la identificación y
expulsión de aquellos miembros federados que han colaborado con estas redes
o han recurrido al mercado negro para comprar ejemplares.
Y es que alrededor de esta raza hay un intenso movimiento económico y, por lo
que se aprecia, demasiados desaprensivos. La imagen en torno al galgo no acaba
de limpiarse. Habrá una mayoría de propietarios cuidadosos, pero hay un número
indeseable de ladrones y gente sin escrúpulos.El propietario de Harry tuvo suerte:
su galgo fue localizado hace unos meses. Lo encontraron deshidratado y repleto
de pulgas. "Ahora se dedicará a vivir la vida", dice. Lo ha destinado a labores de
semental. Sin embargo, este juicio puede ser apresurado: vivir escoltado y dormir
en un búnker es una perra vida para el galgo.
Fuente: El Pais

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